LAS DIFERENTES FASES DEL TRATAMIENTO QUIROPRÁCTICO

Todo tratamiento requiere tiempo para surgir efecto. El tratamiento quiropráctico tiene tres fases que se distinguen en duración y sensación física dependiendo de la edad, el estilo de vida y la condiciones médicas de cada persona.


FASE 1 – Tratamiento Intensivo

El sistema nervioso se encuentra en desequilibrio y dando señales de alerta (que reconocemos como dolor). En esta fase es necesario que las sesiones sean frecuentes. Una gran parte de los pacientes sienten cambios positivos desde los primeros tratamientos, mientras una minoría requiere un periodo más largo (dependiendo de la gravedad y duración previa del problema).


FASE 2 – Tratamiento Correctivo

El cuerpo reacciona de manera favorable, lo que puede implicar regeneración de los tejidos, pero todavía el sistema nervioso no está del todo estable. Los tratamientos son más espaciados y el objetivo es corregir las disfunciones y fortalecer su cuerpo. La mayoría de los pacientes reportan una notable mejoría, pero los que dejan el cuidado en esta fase corren el riesgo de recaída.

Se recomiendan de 8-12 sesiones para potenciar el efecto del tratamiento quiropráctico en su estado de salud.

Estas dos fases suelen tener una duración de 3 semanas a 2 meses dependiendo de la frecuencia de los tratamientos, la evolución del paciente y el seguimiento de las recomendaciones dadas.


FASE 3 – Tratamiento de Mantenimiento

Se ha conseguido una óptima recuperación. Le aconsejaremos recibir ajustes quiroprácticos como método preventivo para mantener nuestra columna vertebral y el funcionamiento de nuestro sistema nervioso. Estas visitas son aún más espaciadas en el tiempo (cada 2-6 meses dependiendo del caso) y ayudan a detectar y corregir problemas en sus inicios.

Según la evolución y fase de tratamiento le podremos proporcionar consejos nutricionales, posturales y/o ejercicios para potenciar y mantener en el tiempo el efecto de los ajustes.

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